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Lima: viviendo en castillos fortificados como en la edad media

publicado a la‎(s)‎ 01/09/2010 08:22 por Dante Bayona   [ actualizado el 01/09/2010 09:07 ]

[en proyecto]

En la Edad Media la gente vivía en castillos fortificados [algo así como microciudades] para protegerse de los ladrones. En Europa había cientos, sino miles de castillos.
Pero luego los estados se hicieron extensos, y el monopolio legal de policía se hizo extenso.
Como la teoría económica explica y predice, nada bueno puede esperarse de ese tipo de monopolios, porque los poíticos no tienen incentivos para cuidar al ciudadano.
Frente a la falta de agencias especializadas en seguridad y jueces [ausencia de competencia en el aprovisionamiento de esos servicios, falta de anarco-capitalismo], los ciudadanos tienen que retomar el mando en el aprovisionamiento de la seguridad para sus vecindarios.
Y frente al extremo caos ocasionado por el estado [al monopolizar el servicio], los ciudadanos regresan a fortificar sus vecindarios.
La delincuencia es extrema en el tercer mundo, donde a diferencia de los países del primer mundo donde los parásitos políticos pueden cobrar mil veces más de impuestos.

Dado que en el tercer mundo, no hay dinero ni para semáforos, los ciudadanos recurren a soluciones muy creativas para aliviar el problema de los accidentes de tránsito [y para detener a los delincuentes en fuga]: "rompemuelles".

Sí los rompemuelles solucionan el problema de una vez por todas, sin necesidad de computadoras ni nada.
Hay una pérdida de tiempo, sí, pero es lo eficiente para la realidad del país.

Desde hace unos años los delincuentes han aprendido a llevarse la casa completa, y por eso las familias tomaron la decisión de cerrar todo el vecindario.

Estas son algunas fotos que tomé el año pasado en Lima en unas cuantas cuadras... y deben haber miles de ejemplos similares.

La solución es aún muy pobre a comparación de todo lo que mercado podría proveer.
Como prevee la teoría económica, agencias aseguradoras y de seguridad manejarían de la mejor manera posible el problema.

Si en Lima el provisionamiento de seguridad aparentemente no está a cargo del presidente sino en manos privadas, un cuasi-anarquismo está de facto funcionando.