"Debemos hacer la construcción de una sociedad libre una vez más una aventura intelectual, un logro de coraje. Lo que nos falta es una utopía liberal, un programa que no sea simplemente una defensa de las cosas como están ni una forma diluída de socialismo, sino un verdadero radicalismo liberal que no tiene miedo a herir la suceptibilidades de los poderosos, que no se preocupe solamente de lo "práctico", y que no se confine asi mismo a lo que hoy se ve como politicamente posible. Necesitamos líderes intelectuales dispuestos a trabajar por un ideal por muy pequeña que se vea su pronta realización. Hombres dispuestos a seguir los principios y luchar por su completa realización, aunque sea remota. Los juegos de "compromisos políticos prácticos" deben dejarlos a los políticos.
El libre comercio y la libertad de oportunidades son ideales que aun mueven la imaginación de las masas, pero un simple "libre comercio razonable" o un simple "alivio de controles" no es algo intelectualmente respetable ni tampoco inspira ningún entusiasmo. La lección principal que el liberal debe aprender de los socialistas es que fue su coraje de ser utópicos lo que les ganó el apoyo de los intelectuales y por tanto la influencia en la opinión pública que hace diariamente posible lo que antes parecía remoto. Esos que se preocupan exclusivamente con lo que parece práctico dado el estado de la opinión pública han encontrado que incluso eso se ha vuelto políticamente imposible al cambiar la opinión pública que ellos no hicieron nada para guiar. A diferencia de eso, nosotros podemos hacer los fundamentos filosóficos de una sociedad libre un tema intelectual vivo una vez más, y su implementación una tarea que desafíe la astucia e imaginación de nuestras mentes más vivas. Si podemos recuperar la fe en el poder de las ideas que era la marca del liberalismo en su mejor época, la batalla no está perdida." F. Hayek
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